martes, 19 de octubre de 2010

Testimonio

Testimonio

Como en los tiempos cuando sobre el templo mayor la sangre noche y día corría, hoy en los míos la sangre riega y se esparce sobre la tierra. Antes por temor a que el sol se escondiera, hoy el sol sabemos seguirá saliendo, pero la sangre se sigue derramando por gusto y voluntad humana. Todos somos enemigos, los hermanos el uno al otro se han dejado de reconocer.

No he visto el retorno de la serpiente emplumada, tampoco la llegada del dios cristiano, ni la voluntad del hombre por mejorar las cosas y creo será más probable ver a cualquiera de estos dioses retornar si es que no son el mismo, que ver la voluntad del hombre cambiar. Estamos retrocediendo o quizás es que solo volvemos a lo mismo, el caos esta por todas partes tocando puertas y alterando el ánimo. Solo es cuestión de tiempo, el combustible humano se ha ido acumulando, está casi al tope, hace falta solo la acción que encienda la mecha para que la sangre pueda ser solo cubierta con la oscuridad de nuestra era y nuestra conciencia. Son estos los tiempos de los grandes vientos, las grandes tormentas y el movimiento, tiempos donde la conciencia del hombre se ha nublado, se ha corrompido; son tiempos donde el humano se des humaniza y en contraparte se capitaliza y se valora, pero parece ser que el valor es correspondiente a su incapacidad de humanizarse. Pienso sobre lo que veo, y lo creo porque lo vivo, pero esta realidad aun que cierta para muchos es en realidad poco imaginable. Ya no pensamos en nuestra condición, es mas no sé si realmente es que seguimos pensando, o tal vez es solo que todo lo pensamos mal. En cada paso que damos como especie parece que atentáramos en nuestra contra.

Desde aquí donde yo vivo veo que el mundo nos ha abandonado, y nosotros a nosotros mismos también lo hemos hecho. Hemos decidido “vivir” ocultos, mudos, ciegos y sin capacidad para demostrar lo que nuestro pensamiento quisiera gritar, gritar eso que es claro como el agua, aquí no es cuestión de violencia sino de reconocernos como humanos, como hermanos, como seres vivos y dar el valor que realmente representa la vida de cada uno, no soy yo ni eres tu simple materia que se desecha.

No hay comentarios: